domingo 9 de agosto de 2009

Ahora los videos se "twittean"

Por Federico Noguera
Para revista C, del diario Crítica

“¿Qué estás viendo?” es el eslogan, parafraseando el “¿Qué estás haciendo?”, de Twitter, del sitio de microblogging Gawkk que permite compartir videos con otros usuarios, formar una comunidad y dejar comentarios en apenas 140 caracteres.

“El aumento en el número de videos y la creciente fragmentación de éstos en la Web es lo que hace más difícil encontrar grandes videos. En otras palabras, el mejor contenido de video ya no está sólo en YouTube; se propaga a través de la Web en muchos sitios diferentes”, explica a Crítica de la Argentina Gary Culliss, creador y CEO de Gawkk, desde Nueva York, donde reside.

Esa “fragmentación” de videos en la Web llevó a Cullis a fundar, junto a Thomas Mango, Gawkk en 2007, aunque el sitio fue lanzado al público en abril de este año. “Lo lanzamos para hacer fácil y divertido encontrar y compartir videos de toda la Web”, dice este ingeniero mecánico recibido en la Universidad del Sur de la Florida, quien comenta que invirtió 250 mil dólares en el proyecto.

De esta forma, los usuarios pueden subir videos en YouTube, Break o cualquier otro portal de carga y descarga de videos, luego ingresar a Gawkk, registrarse, poner el link en un espacio y ver el video para, luego, en 140 caracteres (como en Twitter) opinar lo que quieran (además de decir, a través de una opción, si les gustó o no el video). Sin embargo, quienes sólo quieran comentar videos también pueden hacerlo.

Los comentarios, además, pueden ser republicados en Twitter, enviados por E-mail, o subidos a Delicious y Digg. También es posible cargar videos en Facebook (sin salir de Gawkk), obtener el embebido para replicar el contenido en webs o blogs y cambiar el título original del video, agregarle una descripción, como en YouTube, y guardarlo en un canal.

Gawkk cuenta con canales (secciones) como Noticias, Programas de TV, Películas y Música, donde pueden verse los “videos más recientes”, “más populares” y aquellos ordenados de la A la Z.

CNN, Fox News, CBS, Reuters, National Geographic, los estudios de cine, MTV, Last.fm, MySpace, artistas y programas de TV tienen sus canales, donde muestran sus videos y fragmentos de viejos y nuevos filmes.

Culliss aclara que actualmente las empresas no deben pagar para tener su canal ni por exhibir los videos subidos a otras plataformas, y explica el modelo de negocio que tendrá su sitio: “Gawkk generará rédito de la publicidad alrededor de la página donde están los videos embebidos, mientras los productores de contenido sacarán réditos de la publicidad dentro del contenido embebido”.

Pero afirma que “eventualmente, Gawkk quizá cobre por distribuir el contenido desde la plataforma”. Hasta ahora, YouTube sigue dando pérdidas y Twitter apunta sus fichas a las empresas para que utilicen su servicio, aunque no han obtenido ganancias.

A FAVOR Y EN CONTRA
Precisamente, consultado sobre qué diferencia a Gawkk de YouTube, Culliss dice que el segundo es un espacio de hosting (alojamiento) para videos, mientras que “Gawkk no aloja ninguno, sino que sólo incluye los enlaces de videos alojados en otros lugares”. Así, se ahorra el peso de miles de horas de videos en su sitio, no incorpora personal en exceso (sólo trabajan tres) y no invierte en decenas de servidores.

“Gawkk permite tener miles de fuentes de videos en un solo lugar haciendo a las personas más fácil descubrir y compartirlos”, señala, y agrega que el sitio cuenta con 150 mil usuarios únicos y 350 mil páginas vistas por mes, cifras aún escasas.

Para el blogger especializado en tecnología Antonio Ortiz, de Error500.net, Gawkk, a diferencia de YouTube u otros, debe “convencer a los usuarios que para compartir videos utilicen su plataforma en lugar de aquellas que utilizan habitualmente: su correo, Facebook, Twitter”.

“Es difícil que los usuarios que tienen sus contactos en un servicio migren a otro si no se les aporta un valor diferencial muy grande”, añade Ortiz.

Aunque si bien Ortiz está en lo cierto, algunos usuarios que utilizan MySpace o YouTube ven a Gawkk como una web más donde mostrar sus videos.

“He encontrado algunos canales en Gawkk que ni sabía que existían, y me gusta lo fácil que es para compartir videos con Twitter, Friendfeed y Facebook”, comenta, en cambio, Michael Fidler, usuario del sitio, desde Santa Mónica, EE.UU.

Fidler dice que prefiere Gawkk a YouTube, porque este último “aunque es un sitio social, gran parte de los comentarios son inmaduros o conflictivos. Además, todo lo que está disponible en YouTube también está en Gawkk”, añade, pero admite que el portal “necesita un mejor filtrado”.

No hay dudas que Gawkk no la tiene fácil antes sus competidores más directos como YouTube (esta semana sacó sus videos en 3D), por su popularidad e infraestructura.

Sin embargo, el microblogging puede resultar útil en países donde los gobiernos aplican la censura o en casos de accidentes o desastres.

Un ejemplo son Twitter y otros servicios. Tras la caída del Airbus 320 de US Airways al río Hudson, Janis Krums subió una foto a TwictPic, un servicio que permite compartir fotos en Twitter, de la aeronave sumergida.

En Irán, el ahora ex candidato presidencial Mir Hossein Mousavi denunció fraude electoral del finalmente reelecto presidente, Mahmud Ahmadinejad, y el país estalló en violencia. En pocos días, los usuarios postearon dos millones de mensajes informando sobre lo sucedido, según un estudio de The Web Ecology Project reproducido por El País, de Madrid.

“Los medios se fijaron en Twitter quizá porque los periodistas no tenían otro modo de acceder a la información”, dijo al diario español Hamid Tehrani, de Global Voice Online. Algo similar ocurrió en Honduras, donde el golpe de Estado de Roberto Micheletti suspendió la transmisión de CNN en Español y Telesur, según Reuters.

Por su parte, Cullis asegura que no tiene “conocimiento de ninguna censura a Gawkk de estos (por Irán y Honduras) u otros gobiernos”. Sin embargo, afirma que “dado que Gawkk incorpora videos de terceros, como YouTube o Hulu (algunos Estados) pueden ser capaces de censurar determinados videos de Gawkk sin nuestro conocimiento”.

De cualquier modo, Twitter, Gawkk y otros pueden ser también objetos involuntarios de informaciones poco fiables, falsas o tergiversadas, que podrían tornarse perjudiciales si los medios las utilizan durante una cobertura como confiables, como le ocurrió a la BBC en los atentados en Mumbai.

En tanto, Ortiz considera que Twitter y sus similares tienen la “contra” de ser canales transmisores de información “efímera, sin profundidad y sin contrastar”, lo que choca con el profesionalismo del periodismo.

Si bien es posible crear videos truchos, es más difícil que hacerlo con historias, por lo que Gawkk corre con ventaja al exhibir lo que los usuarios suben para que otros opinen, en tiempo real, sobre diversos hechos.

Así, y pese a los riesgos, los servicios de microblogging sirven como un medio de comunicación imperfecto frente a la censura aplicada a los medios tradicionales, siempre y cuando esta no sea total, como en China, donde Twitter, Hotmail y Bing fueron bloqueados por el gobierno durante el vigésimo aniversario de la masacre de Tiananmen.

jueves 4 de junio de 2009

Los nuevos desafíos del periodismo

Por Federico Noguera
Para LE MONDE


El surgimiento del “periodismo ciudadano” produjo una pequeña fisura en el monopolio informativo de los medios. El crecimiento de los medios electrónicos y redes sociales complican a los periódicos, como a sus modos de contar las historias y modelos de negocio. Sin embargo, surgen nuevos retos profesionales y financiación en la Web.

La caída de la publicidad, ventas y lectores de los diarios, la falta de credibilidad de algunos y el crecimiento de las redes sociales y mundos virtuales en internet amenazan cada vez más al tradicional soporte papel –el periodista Philip Meyer, con insólita precisión, predijo el fin para 2043– y al modelo de negocio actual. Sin embargo, estos mismos factores abren más oportunidades para el periodismo en la web y los móviles. Por lo pronto, han obligado a los periodistas a incorporar nuevas tecnologías, concebir el proceso informativo de otro modo y virar hacia un modelo conversacional con las audiencias. En este cuadro se inscribe el “periodismo ciudadano”, que abrió una pequeña fisura en el monopolio que los medios tenían sobre la palabra.

Shayne Bowman y Chris Willis designan al “periodismo participativo” –el gran promotor fue Dan Gillmor– como un “acto de un grupo ciudadano para colectar, reportar, analizar y diseminar información”. El objetivo, según señalan, es “suministrar información independiente, confiable, exacta y relevante” (1). No obstante, José Luis Orihuela, profesor de la Universidad de Navarra, prefiere hablar de “medios sociales” y no de “periodismo ciudadano”, como, en cambio, sí lo hacen el National Press Club y la Society for Professional Journalists.

La explosión de esta forma de expresión ciudadana se dio gracias a Internet y la Web, que brindó “una plataforma de publicación que les permitiera hacerse escuchar de manera fácil, a bajo costo y con una arquitectura horizontal que los pusiera en igualdad de condiciones con las empresas periodísticas”, explica Franco Piccato, editor ejecutivo de AméricaEconomía.com, de Chile.

Además de la tecnología, la razón fundamental del surgimiento de los sitios ciudadanos, según afirma Pablo Mancini, editor del portal de El Comercio, de Perú, fue y es "la voluntad de participación y generación de contenidos” de los usuarios –la revista Time los eligió “Personaje del año” en 2006–. Muchos tratan temas "poco abordados" o que evidencian una "falta de análisis” de los grandes medios “sobre temas hiperlocales".

Otros actores

Debido al fenómeno participativo, “el modelo de comunicación centralizado, jerárquico, unidireccional y objetivo” de los medios, según José Luis Orihuela, comenzó a agotarse. Ya no pueden ostentar del mismo modo el monopolio de la información, ahora más subjetivo y descentralizado, pero con un predominio de las nuevas tecnologías debido a su poder económico.

Piccato también destaca que el boom ciudadano coincidió con “la crisis de confianza en las viejas formas de autoridad del siglo XX". En ese sentido, asegura que "no es casualidad que la explosión haya ocurrido tras las manipulaciones informativas de los atentados terroristas del 11-S en Estados Unidos, del 11-M en España y del 7-J en Gran Bretaña y el penoso rol que cumplieron los medios tradicionales”.

De este modo, muchos ciudadanos registran con sus celulares y cámaras infinidad de hechos o escriben sobre aquellos temas que no son visibilizados por los medios.

En casi todos los casos, sitios como Sos Periodista, Igooh, El Amaule, El Morrocotudo, El Observatodo, YourHub, Groundreport y AllVoices elaboraron su proyecto tomando como referencia al sitio coreano Ohmy News (la versión japonesa cerró por problemas económicos), creado por el periodista Oh Yeon-ho, en 2000.

El portal permite a sus 50 mil usuarios enviar informaciones (algunas son remuneradas), que luego son revisadas por editores (2), como hacen Chi Town Daily News, de Chicago, y Bottup, de España. Este último recoge historias de ciudadanos como la de Kyriakos Giaglis en la conflictiva Darfur (3). Hasta los jóvenes pueden hacer periodismo gracias a proyectos como el “Gram Shakthi” en la India (4).

Si bien la mayoría de los medios ciudadanos presentan contenidos interesantes, para Rodrigo Orihuela, editor de Perfil.com, aún “no se ha visto que sirvan para revelar, cubrir o analizar grandes temas”. Eso quizás se deba a la falta de herramientas y criterios profesionales, a los que hay que sumar las imprecisiones en ciertos contenidos. Puntos que diferencian –así como también la ética, según Piccato– a ciudadanos y periodistas.

A su vez, no está claro si el fin de algunos sitios es fomentar el “periodismo ciudadano” y la “democratización” informativa sin fines de lucro o si, por el contrario, el objetivo consiste en la comercialización de anuncios a costa de las colaboraciones gratuitas de los ciudadanos.

Por ejemplo, Sos Periodista, Soitu y Lo que pasa en Tenerife viven de la publicidad, mientras que Bottup, según uno de sus responsables, Pau Llop, se sostiene gracias a la empresa Nxtmedia. En tanto, Argentina para todos –de contenido político– lo hace con aportes propios de sus creadores, como apunta Sebastián Lorenzo.

Por su parte, los medios rápidamente lanzaron sus propios sitios sociales: así nacieron, en los últimos años, Community, The Wall Street Journal, Purple Status TV, The Washington Post, EyeMobile, de CBS, iReport, de la CNN, uReport, de FOXNews, Newsvine, de MSNBC.com, CitizenNews, de YouTube y Wikinews, de Wikipedia .–históricamente el primer medio que fomentó el “periodismo ciudadano” fue el Public Occurrences, Both Foreign and Domestick, de EE.UU.– (5).

En Argentina existen Lector periodista, de Los Andes; Soy corresponsal, de La Nación, y TN y la gente, de TN; en España, Yo, periodista, de El País y Tuclip, de Antena 3, y Sharek, de Al Jazeera, en Qatar. De estos sitios, que permiten enviar fotos, textos, videos y audios, uno de los más utilizados es iReport, que aclara que no filtra, ni edita o chequea la información.

“iReport es un ejemplo de crecimiento e impacto de una comunidad ligada a un medio que genera contenidos”, analiza Mancini. Pero aclara que “salvo excepciones”, los portales ciudadanos creados por los medios “están poco consolidados”. A contramano, El Comercio, que publica informaciones de jóvenes “periodistas”, mantiene su proyecto desde 1984.

Pero, en su mayoría, los usuarios son quienes envían sus materiales incluso antes que los medios lo soliciten (las elecciones en EE.UU. fue un caso). En 2007, Jamal Albarghouti, estudiante de la Universidad de Virginia Tech, filmó a la Policía trabajando tras la masacre perpetrada por Cho Seung-hui y luego envió el video a iReport (6).

Dos años antes, Adam Stacey tomó una de las fotos más recordadas, luego publicada por la BBC, de los destrozos que dejaron los atentados de Londres (7). Mancini cree que los medios deberían “aprovechar” más esa participación “para enriquecerse. Es más un desafío que un producto”. Así, por ejemplo, The New York Times solicitó a los testigos de los ataques en Bombay que enviaran fotos y textos (8).

No por eso los “periodistas ciudadanos” deben ser vistos como los sustitutos de los periodistas, como sostiene Rosental Calmon Alves, profesor de la Universidad de Texas (9). Para el periodista, los profesionales seguirán seleccionando –en la era de la abundancia– lo importante, aportando profundidad, en tanto que los “periodistas ciudadanos” colaborarán con los periodistas perfeccionando las coberturas sobre temas locales.

“El cooperativismo (en el futuro) será infinito”, dice optimista Ignacio Escribano, responsable del portal ciudadano Igooh, de La Nación, y pronostica que los “periodistas ciudadanos” –que envían entre 600 y 800 notas mensuales a Igooh– serán “tomados en serio” recién en dos o tres años.

Si por un lado creció el vínculo medios-ciudadanos, por otro, las propias empresas no han advertido demasiado las formas narrativas multimediales (audio, video, imágenes, texto, etc.) utilizadas por los “periodistas ciudadanos” en los sitios sociales de grandes medios como tampoco en otros. Un dato que puede ser clave pensando en los tipos de contenido que esperan de los diarios y cadenas.

Nuevos escenarios
Al mismo tiempo, algunos modelos de negocio y formas de trabajo periodístico de nuevos medios en internet despiertan posturas a favor y en contra. Por ejemplo, el portal francés Le Post permite a los usuarios tener su sitio propio y producir contenido. Luego, los periodistas chequean la información y, si es valiosa, la publican. “Es el caso más exitoso de los medios híbridos (profesionales y usuarios)”, explica Mancini.

El sitio posee contenidos generados por los “pro-ams”, profesionales y prosumers (productores y consumidores de contenidos). “Es una de las jugadas más innovadoras que ha hecho un medio en los últimos años, que muchos intentaron replicar sin éxito”, agrega. Rue.89 y Newassignment también funcionan con el concepto “pro-ams”.

El editor del Poynter Institute, Steve Outing, parece encajar en esa tendencia cuando señala que los periodistas deben trabajar con los ciudadanos, entrenarlos, compartir sus fuentes, elegir el mejor contenido y verificarlo (10).

Pero el que los medios –sean conglomerados o no– utilicen los contenidos generados por los lectores –que además les sirve para captar audiencia y mostrarse plurales- en reemplazo de información periódica que deben producir profesionales puede leerse como una maniobra para abaratar costos.

Pero José Luis Orihuela advierte otro escenario: el de lectores pagos. “Los usuarios –dice– generarán más contenido y en mejores condiciones que los periodistas” sobre información local, ciencia y cobertura de catástrofes, además de obtener “visibilidad”. Lo que significa –afirma– que “aumentará la competencia entre usuarios y periodistas por la generación de contenidos a cambio de una retribución”. De esta forma, las empresas “externalizarán parte de la producción informativa a un costo competitivo”.

De hecho, el diario The Printed Blog, de EE.UU., publica contenidos tomados de blogs, se financia con publicidad y arregló con bloggers, pero no paga a periodistas. El periódico estadounidense Pasadera Now subcontrató a periodistas indios para reducir costos…

También surgen otros modos de financiamiento como es la del crowdfunding, que consiste en que los lectores solventan a los periodistas para que puedan investigar. Los sitios Spot.us y Representative Journalism son claros ejemplos de ello, aunque el reportero Chris Allbritton ya había sido el primero en poner en práctica la idea al cubrir la guerra de Irak gracias a las donaciones de los usuarios. Incluso, el senador demócrata, Benjamin Cardin, presentó recientemente un proyecto para que los diarios de EE.UU. se conviertan en compañías sin fines de lucro ante la crisis económica y del sector.

Precisamente, los periódicos impresos deben mantener un interés serio por los lectores, que en muchos casos prefieren la TV, blogs, fotologs (blogs de fotos), vlogs (blogs de videos), redes sociales y mundos virtuales (juegos por Internet) o las propias versiones on line de los diarios con contenidos “al instante” y gratuitos frente al diario que viene perdiendo actualidad y sorpresa (ver “En caída”).

“El diario que viene a decir lo que pasó ayer morirá pronto”, advirtió en ese sentido Jean-François Fogel (11), asesor de Le Monde.

Por eso, muchos expertos en nuevos medios, entre ellos, Juan Varela, creen que el futuro de los diarios está, en gran parte, en Internet. Pese a Rodrigo Orihuela y Piccato, afirman que hoy no existe “un” modelo de negocio, Varela propone el “distribuido” (se realiza a través de diferentes plataformas o medios que no son propios, como redes sociales, es decir, sitios de contacto en internet) (12), que terminaría también, como coincide Mancini, con las lógicas industriales de las empresas.

Además, Varela considera importante sumar tecnología, acercarse más a las audiencias, pensar el periodismo como servicio e incluir productos gratuitos de calidad; “originales”, agrega Mancini, como el sitio Chicago Crime.

Para eso, los medios deberán integrar –como lo hizo El País– las redacciones impresas y web para lanzar, desde las plataformas de papel, web y celulares, multiproductos que estén dirigidos a ciertos “nichos” (segmentos de mercado), como los llama Mancini. “Estamos en el 'Big Bang de los medios’”, agrega.

De ese modo, “hay que pensar no sólo en escribir”, como aseguró Mindy McAdams, docente en la Universidad de Florida, sino también en incorporar más “fotos, gráficos y videos”, ya que “ayudan a informar mejor. Hay que diversificarse” (13) (14). Para José Luis Orihuela, el desafío pasa, como coincide Fogel, por “reinventar el contenido”, incorporar más análisis y no “vaciar los del viejo medio en el nuevo”.

En eso también serán determinantes los periodistas tradicionales, quienes deberán abandonar la “resistencia al cambio”, como señala Piccato, y elaborar historias con creatividad y nuevos recursos tecnológicos (15) (16) para trabajar junto a sus pares digitales multitasking (multitarea) y los mobile journalists (periodistas con celular), quienes informan desde las calles. Aunque la labor de los multitarea puede entenderse como un modo de aglutinar –y recargar– en una persona trabajos de dos o más y no sólo una oportunidad y habilidad profesional.

Además, hay empresas que buscan acercarse a las audiencias formando comunidades como redes sociales, como afirman los expertos Tíscar Lara y Chris O`Brien (17) (18) –Obama, por ejemplo, utilizó Facebook, MySpace y Twitter para sumar seguidores–. Los portales del USA Today, el argentino Día a Día y Le Figaro permiten crear perfiles, subir fotos y contactarse con otros usuarios, propio de la Web 2.0 (19), fundada en comunidades que intercambian contenidos a través de redes sociales y blogs, etc.

Lara dice que la interacción medio-audiencias permitirá a las empresas “superar las crisis de autoridad, mediación y credibilidad de la prensa”.

En definitiva, las empresas y los periodistas deben asumir errores, maniobras poco claras y desafíos, pero cuya actividad hace indispensable su supervivencia en un contexto de incertidumbre social y económica.

1 S. Bowman y C. Willis, Nosotros, el medio, The Media Center, 2005.

2 “10 preconditions for the value of user-generated content”, Ohmy News, 26-2-07.

3 "Si el infierno existe en este planeta, está aquí", Bottup, 28-2-08.

4 "Niñas indias: las heroínas del periodismo ciudadano", Biblioteca del Congreso de Chile, 8-7-08.

5 Pablo Boczkowski, Digitalizar las noticias, Manantial, 2006.

6 “El ‘periodista ciudadano’ que salvó a la CNN”, Amphibia, 4-07.

7 Leandro Zanoni, El imperio digital, Ediciones B, 2008.

8 The New York Times, 26-11-08.

9 La Nación, 25-5-08.

10 La Nación, 30-1-06.

11 La Vanguardia, España, 27-5-08.

12 “Nuevos medios, nuevos periodistas”, Juan Varela, Universidad Complutense de Madrid, 2007.

13 DyN, 26-11-08.

14 “Dos jornadas, muchas ideas sobre el periodismo que viene”, Fopea, 23-11-08.

15 The Knight Center, 6-4-08.

16 Mark Briggs, Periodismo 2.0, The Knight Center, 2007.

17 “Los medios de comunicación como redes sociales”, Tíscar Lara, Telos, 9-08.

18 Chris O`Brien, Nextnewsroom, 16-10-08.

19 C. C. Romaní y H. P. Kuklinski, Planeta Web 2.0, Flacso-Uvic, 9-07.

En caída

La circulación de los diarios estadounidenses disminuyó 4,6% en 2008, al tiempo que la publicidad en los impresos continúa en caída libre (1), una tendencia similar en otros países, debido a las crisis del sector y financiera internacional.

Los periódicos The Christian Science Monitor, The Kansas City Kansan y The Capital Times dejaron el papel y se trasladaron a Internet debido a la caída en las ventas y avisos (2). No obstante, creció 16% las visitas a sitios noticiosos de EE.UU. (3).

Asimismo, el grupo Tribune, dueño, entre otros, del NYT –perdió U$S 57,8 millones en 2008 (4)–, solicitó una protección federal por bancarrota, presionado por deudas de casi U$S 12 mil millones 4, 5 (5).

Mientras que, en Francia, el presidente Nicolas Sarkozy anunció un plan de modernización de la prensa escrita local para el que destinará 600 millones de euros.

1 Infobae, 10-12-08.

2 AFP, 1-5-08.

3 El Economista, España, 28-1-09.

4 Clarín, 9-12-08.

5 The New York Times, 28-1-09.

lunes 6 de abril de 2009

Versión más larga

Acá va la versión original, más larga, de la nota de Crítica.
Federico Noguera

La crisis económica internacional, la caída en las ventas de los ejemplares y la publicidad y la agonía de los tradicionales modelos de financiación, sumados a la competencia de Internet, están obligando a los medios a reestructurarse.

A fin de reducir costos, algunos achicaron sus staffs, otros pasaron del papel a la web –PC Magazine y Christian Science Monitor–, y muchos están experimentando nuevos modelos de periodismo y financiación (ver Modelos…). En otros casos, nuevos medios e instituciones de periodismo de investigación en la Red ya están probando novedosos y reciclados mecanismos de financiación.

Son los casos de Spot.us y el proyecto Representative Journalism, que funcionan gracias al crowdfunding (o financiamiento masivo) de noticias hiperlocales. Por su parte, Pro Publica, Center for Public Integrity y Ciper, entre otros, cuentan con la financiación de fundaciones, empresas y lectores y cuyo espíritu son las grandes investigaciones. Aunque, en los dos casos, son medios sin fines de lucro.

“El negocio del periodismo está cambiando y van a cambiar muchísimo las fuentes de financiación”, asegura a Crítica de la Argentina Juan Varela, experto en nuevos medios.

Spot.us fue creado por el joven periodista David Cohn, quien obtuvo U$S 340 mil del programa Knight News Challenge, de la Knight Foundation, para trabajar en el proyecto, que funciona a partir de la idea que un ciudadano o un periodista presenten sobre una posible historia que interese a la comunidad de la bahía de San Francisco.

Luego, los miembros de la comunidad votan, con microdonaciones, qué historias son las más atractivas y un periodista investiga los hechos y escribe el artículo.

Posteriormente, los editores verifican la información y la publican en su sitio (hasta ahora, hay diez historias, que van desde el uso del etanol hasta las aguas servidas).

Al mismo tiempo, también trabajan con medios que financian la investigación y obtienen la exclusividad parcial de las historias –por algunas semanas antes que aparezcan gratis en Spot.us– o total.
En pocos meses, el proyecto –basado en código abierto– ha recibido elogios y críticas. Muchos celebraron la iniciativa ante la crisis, como señaló a ADN.es Sree Sreenivasan, director del Departamento de Periodismo Digital en la Universidad de Columbia.
Para otros, el crowdfunding es un mecanismo clave para no depender de la publicidad. “Spot.us tiene el potencial para producir contenido que está 100% libre de publicidad y su influencia”, dice a Crítica Cohn, desde EE.UU.
Otros aplaudieron el desarrollo del periodismo hiperlocal frente a temas nacionales o internacionales. “Spot.us devuelve el control a los ciudadanos”, explica el ex editor de NewAssignment sobre la posibilidad de que cualquiera proponga un tema, desregulando en un punto el trabajo periodístico (crowdsoucring) y financiando un artículo (crowdfunding).
Sin embargo, entre las críticas, se señala el propio modelo de financiación. Consultado por la revista Wired, sobre por qué los lectores estarían dispuestos a pagar por información en un sitio si pueden obtenerla en otros de forma gratuita, Cohn respondió que esa era “la pregunta del millón”.

Sin embargo, recordó que empresas como Kiva y DonorsChoose, que funcionan con crowdfunding, resultaron ser exitosas. Incluso, un lector de Spot.us dijo a Business Week que la clave de pagar pasa por obtener abordajes que en otros medios no hallaría.

De hecho, las microdonaciones no son nuevas. El periodista Chris Allbritton cubrió la guerra de Irak gracias al aporte de los lectores de su blog, y Ana Marie Cox, recibió ayuda de los usuarios de su blog, luego de que se quedara sin empleo tras el cierre de Radar Magazine, para seguir parte de la campaña del republicano John McCain (ver más en Pagos…).

No obstante, Cohn reconoció a Crítica que tienen algunos problemas: “No podemos hacer frente a determinadas historias que tienen que recaudar fondos”.

Entre otras críticas se mencionan la posibilidad de que grupos de poder intenten instalar un tema para beneficio propio, convirtiendo así los periodistas en objeto de manipulaciones, algo sobre lo que Varela también alerta.

Para despejar dudas, Cohn respondió que ninguna persona puede donar más del 20% del total del valor de una historia, excepto los medios, que pueden financiar hasta el 100%. En este último caso, se reembolsará el dinero a los usuarios que hubieran aportado. A su vez, el 90% de lo recaudado por Spot.us va para el periodista que escribió la nota y el 10% para el editor del artículo.

También se planteó qué ocurriría si un medio tradicional “roba” la idea planteada en Spot.us, antes de que se realice el artículo, o qué presión real ejercería sobre un gobierno respecto a determinado tema candente al no estar considerado un medio influyente.

Por su parte, Leonard Witt, docente de la Universidad de Kennesaw, lleva adelante el proyecto Representative Journalism (RepJ), homónimo del nombre de su blog, cuyo fin consiste en que las comunidades –geográficas o de intereses– solventen con su dinero a los periodistas, quienes se ocuparán de informar sobre diversos temas locales.
“RepJ busca ayudar a las comunidades que no están recibiendo la información que quieren y que necesitan contratar a sus propios periodistas”, indica Witt a Crítica.
De esta forma, como prueba piloto, eligió a la periodista Bonnie Obremski, del sitio Locally Grown, de Northfield, Minnesota, quien se encarga de investigar y escribir las historias de esa localidad de 17 mil habitantes. Luego, las investigaciones multimedia –que van desde temas cotidianos hasta el consumo de heroína– son revisadas, corregidas y publicadas.
La iniciativa de Witt, financiada por Harnisch Family Foundation, tendrá un carácter más formal, ya que próximamente creará un “centro de servicio (de información) que proporcionará todo lo que la comunidad necesite”, y que contará con el financiamiento de los propios ciudadanos.
Witt sostiene que la pregunta central que hay que hacerse es si el “el periodismo tiene suficiente valor para que las comunidades estén dispuestas a apoyar a un periodista”. Y recuerda que antes los costos totales los aportaban los anunciantes, pero eso “ya se termina”.
“Ahora, la ciudadanía debe decidir acerca de qué tipo de información desea y está dispuesta a apoyar, pero el periodismo de investigación debe sobrevivir”, desafía el ex editor del Minneapolis Star Tribune, quien, junto a Cohn, tiene esperanzas de hacer llegar el crowdfunding a otras regiones de EE.UU.
Varela afirma que si bien este sistema “no ha funcionado” hasta ahora salvo en los videojuegos, dice que puede servir para medios muy especializados e hiperlocales pero no para solventar a los grandes medios.
Por otro lado, crecen los organismos y medios sin fines de lucro financiados por fundaciones, particulares y empresas, cuyas ganancias las “reinvierten en el proceso de producción informativa”, como apunta Varela. Pro Publica, dirigido por ex periodistas de The Wall Street Journal y The New York Times (NYT), ofrece sus trabajos a medios que no cuentan con fondos ni tiempo para investigar.
“Los medios sin ánimo de lucro se van a imponer porque hay menos gente que quiera pagar por información”, analiza el creador del blog Periodistas21 y agrega que los lectores perdieron la “medida del valor de la información”.

Asimismo, el Center for Public Integrity, creado por Charles Lewis, ex 60 minutes, realiza investigaciones financiadas con donaciones de fundaciones y lectores. Por ejemplo, Fueron quienes descubrieron que el gobierno del entonces presidente George W. Bush entregó a la contratista Halliburton U$S 16 mil millones para la reconstrucción de Irak, sin convocar a una licitación previa.
Otros organismos y medios reconocidos como el Center for Investigative Reporting, de EE.UU., el Pulitzer Center on Crisis Reporting, el Centro de Periodismo Investigativo, de Puerto Rico, Public Press, La Voz de San Diego y MinnPost se destacan en la realización de informes. El portal Heat City permite publicitar pero analiza transformarse en un medio sin fines de lucro.
Por su parte, para Francisca Skoknic Galdames, docente de la Universidad Católica y periodista de Centro de Investigación e Información Periodística (Ciper), de Chile, tanto Spot.us como Representative Journalism son dos ideas “interesantes” similares a la de la National Public Radio “que se financia en gran parte con los aportes de sus oyentes”. Un caso similar es el de Public Broadcasting Service.

Dice que no le extraña que, frente a la crisis, el modelo se esté replicando y sea “válido” para los medios con una línea editorial no tradicional. Pero recuerda que “hay que tomar en cuenta la idiosincrasia estadounidense, acostumbrada a las donaciones” libres de impuestos.

En cambio, considera que en América latina es “más difícil” implementar ese modelo. No obstante, si un medio “consigue hacerse necesario para sus lectores, probablemente conseguiría atraer fondos”, apunta la reportera de Ciper, desde Chile.
Esta institución sin fines de lucro dirigida por Mónica González, corresponsal de Clarín en Chile, y John Dinges, profesor en la Universidad de Columbia, realiza reportajes de investigación “de calidad”, utilizando documentos públicos.
Skoknic Galdames dice que si bien Ciper cuenta con el financiamiento del sector privado y de fundaciones están analizando incorporar las donaciones de lectores, ya que “fortalecería la sostenibilidad e independencia”.
De cualquier forma, los reportajes, que son ofrecidos a diferentes medios de comunicación y luego publicados por Ciper, son de altísima calidad. “Intentamos tener documentos que respalden las investigaciones y puede resultar una hazaña obtenerlos”, comenta Skoknic Galdames.
Pero vale el esfuerzo. Dinges, por ejemplo, sacó a la luz datos interesantes sobre el narcotráfico y lavado de dinero en México y Cristóbal Peña obtuvo el Premio Nuevo Periodismo Iberoamericano 2008 por el informe de la millonaria biblioteca de Augusto Pinochet.

Pagos, donaciones y financiamiento

El crowdfunding ya dejó de ser algo aislado para transformarse en una importante vía de financiamiento alternativa. Barack Obama, durante las presidenciales, logró reunir fondos de sus seguidores a través de su web, al igual que otros demócratas lo hicieron gracias al portal ActBlue. En tanto, la organización MoveOn recepta donativos para financiar campañas de promoción política en EE.UU.

La banda berlinesa Einstürzende Neubauten y su par inglesa Marillion obtuvieron fondos de sus fans en momentos de vacas flacas.

Los fans de este último grupo preordenaron, a través de Internet y correo, los discos Anoraknophobia y Marbles, antes de que fueran grabados. Otro ejemplo es el portal SellBand, que busca recaudar fondos para que los artistas puedan grabar un disco, cuyas ganancias se repartirán luego entre los aportantes.
Asimismo, un francés logró que los usuarios inviertan, a través de Spidart, una disquería comunitaria en la Red, para poder sacar su primer álbum, según CNNExpansión. NoMajorMusik yMyMajorCompany también trabajan en forma similar, mientras que ProduceMyLive permite financiar la presentación en vivo de artistas.
Hasta RadioHead permitió que sus fans pudieran descargar gratis o pagando su álbum In Rainbows.

También existe el sitio CatwalkGeniuses, que permite a los diseñadores de moda hallar financiamiento para sus trabajos, y Cameesa, donde la gente solventa a diseñadores.
El estudio Hollywood Brave New Worlds no se quedó atrás: solicitó fondos a los cinéfilos para financiar sus filmes. Siguiendo esa línea, ReelChange permite a documentalistas o amateurs exponer sus proyectos para que sean financiados.

Grameen Foundation y Kiva posibilitan que interesados presten dinero, que luego les será reembolsado, a emprendedores subdesarrollados, y DonorsChoose llama a los usuarios a financiar proyectos educativos.

Recientemente, la enciclopedia Wikipedia recaudó U$S 6 millones de sus usuarios para mantener el sitio sin publicidad y gratuito, algo similar a lo que había hecho el sitio de tecnología Kuro5hin.


Modelos y crisis
Las donaciones empresariales o el crowdfunding no son los únicos modelos de financiamiento que han cobrado impulso ante las crisis del sector e internacional, que entre 2008 y 2009 dejó en la calle a 20 mil periodistas en EE.UU., y otros miles en Europa -el presidente francés Sarkozy destinará 600 millones de euros para ayudar a la prensa-, produjo el cierre de Capital Times y Mountain News, entre otros, y sofoca al NYT con una deuda de U$S 1.000 millones.
Como en casi todos los casos, los nuevos medios son los que experimentan diferentes modelos. El sitio francés Rue89, que saltó a la fama al escrachar al colaborador de Le Monde Bernard-Henri Lévy por fabular parte de una historia, obtiene sus ingresos por servicios técnicos prestados, la publicidad, las donaciones y la tercerización de servicios. En cambio, el portal híbrido Newser –donde la información es producida por usuarios y periodistas–se financia gracias a la publicidad.
Por otro lado, el sitio Pasadena Now, de EE.UU., comenzó a externalizar su trabajo contratando a periodistas más baratos de la India. Thomas Friedman ya había hablado algo del offshoring, pero aplicado a las fábricas, en su libro La Tierra es plana.
Jeff Jarvis, profesor de Universidad de Nueva York (Cuny), señaló en su blog BuzzMachine que The Wall Street Journal y Telegraph venden vinos (éste último también perchas), como forma de obtener fondos para financiar sus periódicos. Asimismo, el NYT y la Cuny trabajan en un proyecto para producir contenidos hiperlocales –The Washington Post ya los desarrolla– y hallar una forma de financiarlos.
A su vez, el debate sobre si deben o no aplicarse los micropagos a las noticias volvió a cobrar fuerza. Mientras unos recuerdan el fracaso del Times Select, del NYT, que tuvo que desistir del cobro de contenido de calidad, otros toman a The Wall Street Journal(WSJ) y Financial Times como casos exitosos.
Varela menciona a iTunes -la tienda de música de Apple, a través de la cual puede comprarse canciones- para diferenciar entre el pago de contenido “generador de negocios”, como ofrece WSJ, y noticias, por la que la gente no estaría dispuesta a pagar. Para el español, los micropagos “conspiran” contra la idea de navegar libremente en Internet. “Si no, ¿por qué no volver al papel?”, plantea.
Por su parte, Alan Mutter, docente en la Universidad de California, afirmo al NYT que el éxito de los contenidos de pago está en que los medios ofrezcan información “única y convincente” para así “construir un público fiel”. A su turno, el ex editor general de la revista Time Walter Isaacson cree que habría que implementar “monedas digitales” para comprar artículos y así atraer ingresos.
Otros sitios líderes de diarios estadounidenses ya están probando innovadores modos de publicidad on line. Varela considera que el problema de los medios es el bajo costo de la publicidad en Internet y no si debe o no volverse a los micropagos. Según dice, la clave pasa por los medios distribuidos de negocios abierto, basados en la gratuidad y el aumento del dominio público.
Pero, según el Project for Excellence in Journalism, muchos diarios están reduciendo costos y “ahorrando” ante la crisis y no concentrando esfuerzos en “reinventar la economía del negocio” periodístico. Jarvis también advirtió que el “peligro” está en que los medios tradicionales crean que pueden trasladar sus contenidos y modelos de negocios a sus versiones en Internet.

lunes 29 de septiembre de 2008

federico noguera

federico nogueraVisitá entrevistasyperiodismo.blogspot.com

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